Aguas mineromedicinales: qué son

Aguas mineromedicinales: qué son

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Las aguas mineromedicinales son aquellas aguas que, por su composición química, física y físico-química, tienen propiedades terapéuticas.

Entre las aguas mineromedicinales se encuentran las aguas termales, aquellas cuya temperatura de surgencia es superior, al menos en cuatro grados centígrados, a la media anual del lugar en el que broten. Es decir, las aguas termales son también mineromedicinales, pero no todas las aguas mineromedicinales son termales.

Te contamos qué tipos de aguas mineromedicinales existen, cuáles son sus principales características y para qué se utilizan.

Clasificación de las aguas mineromedicinales

Las aguas mineromedicinales se clasifican según sus características físico-químicas, en función de la cantidad de aniones o cationes (iones con carga negativa o positiva, respectivamente) que compongan la estructura molecular del agua.

Para poder ser consideradas aguas mineromedicinales, deben tener como mínimo un 20% de un determinado anión, pudiendo compartir aniones y cationes de varios minerales. Suelen incluir además ciertos oligoelementos que son los responsables de sus efectos en la salud.

Así, las aguas mineromedicinales se agrupan según el tipo de anión o catión que presenten en mayor concentración:

Aguas bicarbonatadas

En estas aguas predomina el anión bicarbonato, que actúa como antiácido y alcalinizante. Son aguas que presentan una baja mineralización y suelen ser frías. Se aconsejan sobre todo bebidas y su uso ayuda en procesos digestivos, como acidez de estómago, gastritis, hernia de hiato o trastornos de la vesícula biliar.

Aguas

Aguas cálcicas

Son ricas en calcio, normalmente asociadas a sulfuros. Son aguas que protegen el aparato digestivo, sedantes, antiespasmódicas, diuréticas y reductoras de la tensión sistólica, por lo que se recomiendan en afecciones del tracto digestivo, de degeneración ósea, o en afecciones cardiovasculares.

Aguas carbónicas o carbogaseosas

Son aquellas aguas cuyo contenido en carbónico libre es superior a 250 mg/L, sea de forma natural o añadido. Estas aguas son estimulantes de la secreción de jugos gástricos y facilitan la digestión, estando desaconsejadas para personas que sufren problemas de gases. También se recomiendan en afecciones del aparato circulatorio. En balnearios suelen emplearse como vasodilatadoras favoreciendo la dilatación de las arterias.

Aguas cloruradas

En estas aguas el anión que predomina es el cloruro y otros cationes como el sodio, el calcio o el magnesio también están presentes. Suelen ser frías cuando son de mineralización alta (más de 50 g/L) y cálidas cuando son de baja mineralización. Se usan en tratamientos frente a problemas reumatológicos, dermatológicos, otorrinolaringológicos, afecciones crónicas y estados de agotamiento.

Aguas ferruginosas

Se caracterizan por tener un contenido en hierro de más de 1 mg/L y además suelen ser bicarbonatadas o sulfatadas. Sus características le proporcionan propiedades reconstituyentes y antianémicas, por lo que se recomiendan para anemias por falta de hierro, trastornos del desarrollo, convalecencias e hipertiroidismo; en regímenes adelgazantes y para fortalecer uñas y cabello.

Aguas oligominerales, oligometálicas o de débil mineralización

Presentan una mineralización total entre 50 y 500 mg/L. Se utilizan como agua para beber por sus propiedades diuréticas, pues estimulan la función renal, reduciendo el riesgo de formación de cálculos.

Aguas radiactivas

Su acción terapéutica proviene del radón y pese a su nombre, su uso no presenta efectos nocivos para la salud, dada su bajísima concentración. Se conocen beneficios por su utilización en el  sistema neurovegetativo, el endocrino y el inmune, utilizándose por tanto en el tratamiento de enfermedades respiratorias crónicas, trastornos psicológicos o problemas reumatológicos.

Aguas sulfatadas

En ellas el anión sulfato es predominante. Favorecen las  contracciones musculares del tubo digestivo y protegen el hígado, por lo que se utilizan para aliviar problemas de digestión y trastornos biliares.

Aguas sulfuradas o sulfurosas

Con un característico olor, estas aguas contienen sulfuro, sulfuro de hidrógeno y materias orgánicas que facilitan la desintoxicación del organismo y tienen propiedades antialérgicas y antirreumáticas. Se suelen utilizar en procesos respiratorios crónicos, reumáticos, dermatológicos y otorrinolaringológicos.

Beneficios del agua mineromedicinal

Los beneficios de las aguas mineromedicinales en general y de las termales en particular son conocidos desde hace tiempo, y por ellos se emplean en balnearioterapia como tratamiento frente a variadas dolencias. Los balnearios Caldaria de Lobios, Laias y Arnoia cuentan con aguas mineromedicinales diferentes, con distintas propiedades terapéuticas.

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