Aguas radiactivas: qué son y para qué sirven

Aguas radiactivas: qué son y para qué sirven

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En anteriores posts de nuestro blog ya habíamos hablado de qué es el agua y cuáles son sus propiedades. Incluso nos habíamos adentrado en la terminología concreta, con dos volúmenes sobre hidrología médica. Hoy vamos a hablar de un tipo de agua que bebemos y que incluso forma parte del concepto termal, pero que no parece (al menos a simple vista) tener muy buena fama: el agua radiactiva.

Sí, dicho así a nadie parece ocurrírsele disfrutar de un día de relax en una piscina de agua radiactiva, pero es que la radiactividad forma parte del agua, al igual que lo hacen otros muchos componentes y no por eso significa que sea contraproducente para el ser humano. Pero empecemos por el principio:

¿Qué es el agua radiactiva?

El agua radiactiva es aquel tipo de agua que contiene gas radón, que es un gas radiactivo de origen natural. Este tipo de aguas llegan a contener hasta 67,3 becquerelios por litro, es decir una cantidad que, en ningún caso, supone un peligro para el ser humano. Los bequerelios fueron descubiertos por el investigador francés Henri Becquerel (de quien toma el nombre) y miden la actividad radiactiva.

Radiactiva

Beneficios del agua radiactiva

Sus beneficios son muchos pero, al igual que muchas aguas termales (como por ejemplo las aguas que tenemos en nuestro balneario de Caldaria) tiene propiedades que son buena para el cuerpo humano. Entre ellas destacan:

Beneficios para el sistema neurovegetativo: el agua radiactiva es buena para el funcionamiento involuntario de las vísceras del cuerpo humano, es decir, la frecuencia cardíaca, la frecuencia respiratoria, la salivación, la sudoración o la micción entre otras. También es beneficiosa para el sistema nervioso simpático (que se encarga de la inervación de los músculos, del músculo cardíaco y de las glándulas) y el sistema nervioso parasimpático (que controla funciones y actos involuntarios).

Beneficios para el sistema endocrino: el agua radiactiva es beneficiosa para el sistema de glándulas de secreción interna, es decir, el conjunto de órganos y tejidos que segregan hormonas. Este sistema es el encargado, entre otras cosas, de la velocidad del crecimiento, el metabolismo o el buen funcionamiento de los órganos sexuales.

Beneficios para el sistema inmune: el agua radiactiva es beneficiosa para el buen funcionamiento del sistema inmune, es decir, al conjunto de estructuras y procesos biológicos que permiten mantener el equilibrio interno frente a agresiones externas: bacterias patógenos o agentes contaminantes.

Combatir la reumatología: el agua radiactiva está indicada también para luchar en contra de las más de 200 categoría de enfermedades reumatoides que existen y que pueden afectar al aparato locomotor o al tejido  conectivo, entre otros. Ayudan a mejorar el funcionamiento de articulaciones, músculos, ligamentos, tendones, etc…

Beneficios para el sistema respiratorio: el agua radiactiva está indicada también para afecciones respiratorias como el asma, la bronquitis o diverso tipos de enfermedades crónicas.

Beneficioso para combatir ciertos trastornos psiquiátricos: los tratamientos con agua radiactiva están indicados también para trastornos del sueño, ansiedad o trastornos del estado de ánimo.

Aguas

¿Por qué no se sabe mucho de los beneficios de las aguas radiactivas?

Hasta los años 40 muchas casa de aguas (tanto balnearios como empresas de embotellamiento, etc) publicitaban las aguas radiactivas como beneficiosas para la salud. No es que hayan dejado de serlo. Ni las aguas radiactivas son malas ni son menos beneficiosas que muchas otras aguas mineromedicinales. Entonces, ¿por qué este silencio? Simple y llanamente por la mala fama que adquirió el concepto radioactividad.

Hiroshima y Nagasaki y sus bombardeos en el año 1945 o la utilización del gas radón en la Segunda Guerra Mundial comenzaron a dar una mala fama (en ese momento totalmente justificada) sobre la radioactividad. El adjetivo radioactivo pasó a ser considerado sinónimo de muerte y cualquier elemento que lo contuviese, digno de rechazar.

Pero la realidad es otra. La radioactividad de este tipo de aguas no sólo no es perjudicial sino que es beneficiosa para el cuerpo humano y parece ser que ahora, a partir de los años 2.000 es cuando de nuevo parece ponerse ‘de moda’ el tratamiento con este tipo de aguas. Aún así, el gas radón sigue estando presente en numerosas aguas que consumimos así como en aguas termales en las que realizamos nuestros tratamientos de belleza, salud, o descanso. No significa nada malo, simplemente es un elemento más como las propiedades ferrujinosas de otras aguas, por ejemplo.

¿Dónde podemos encontrar aguas radiactivas?

Si hacemos una relación de manantiales o lugares con aguas termales en las que pueda haber agua radiactiva no hace falta ni siquiera salir de nuestro propio país. Caldas, Aliseda, Panticosa o Urberuaga poseen manantiales con aguas radiactivas y ya desde el año 1907 la Sociedad Española de Radio y sus Aplicaciones las publicitaba como buenas para la salud.

Uno de los casos más comentados es del del Radium Palace Hotel, un balneario de cinco estrellas que comenzó su andadura en el año 1912. Situado en la ciudad de Joachimstal (actualmente llamada Jáchymov), en la República Checa fue el primer lugar turístico destinado a aquellos que buscaban los beneficios del radio. Posteriormente hotel cerró y sólo fue recientemente (quizá cuando ya se han olvidado un poco las connotaciones negativas de la ‘radiactividad’) cuando se volvió a abrir. Allí, además de recibir tratamientos se puede uno instalar en el apartamento de la científica polaca Marie Curie. Otro pueblo balneario cercano a este es el conocido como Radiumbad, también dedicado a estos tratamientos.

En Estados Unidos, sobre todo en el siglo XIX, existieron balnearios radiactivos. Aunque en la mayoría de lugares han desaparecido, la huella todavía permanece con pueblos llamados Radium Springs en Nuevo México, Georgia y Wyoming.

Es cierto que este tipo de aguas y de tratamientos pueden generar dudas, al final, el peso de las connotaciones negativas todavía está presente en la sociedad. Pero que el agua contenga una cantidad controlada de radio es tan normal como hablar de aguas con sulfuro de hidrógeno, por poner un ejemplo.

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