Propóleo: qué es y para qué sirve

Propóleo: qué es y para qué sirve

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Las propiedades beneficiosas de la miel para la salud son de sobra conocidas. En anteriores ocasiones te hablamos de sus efectos como antibiótico natural y hoy te presentamos otro producto elaborado por las abejas, algo más desconocido, el propóleo. Si no sabes qué es y para qué sirve, sigue leyendo nuestro artículo.

El propóleo, también llamado própolis, es una mezcla resinosa que obtienen las abejas de las yemas de ciertos árboles, como las coníferas, y que utilizan –mezclada con cera y saliva- para sellar huecos en sus colmenas y prevenir así enfermedades y parásitos.

A lo largo de los tiempos, el propóleo ha sido utilizado por los humanos por sus propiedades antisépticas, antiinflamatorias y fungicidas. Su uso como remedio frente a infecciones ya era habitual entre los griegos y se sabe que los antiguos egipcios empleaban el propóleo para conservar las momias.

Miel

¿Qué contiene el propóleo?

Se han aislado más de 180 compuestos en el propóleo, siendo los más significativos resinas y bálsamos que contienen flavonoides y ácidos fenólicos o sus ésteres; ceras; aceites esenciales volátiles; polen; e impurezas. El própolis también contiene pequeñas cantidades de taninos, minerales, vitaminas y restos de la secreción de las glándulas salivares de las abejas. Los compuestos activos más importantes son los flavonoides, entre los que se incluyen flavonas, flavonoles, flavononas y flavononoles, unos fitonutrientes que son los responsables de la mayoría de las propiedades terapéuticas del propóleo.

Gotas de propóleo

¿Para qué se usa el propóleo?

Tradicionalmente el propóleo se ha empleado para curar pequeñas heridas y llagas dentro de la boca, también el herpes labial, y para tratar las quemaduras. Según MedlinePlus, el servicio de información de la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, el uso del propóleo es posiblemente eficaz para tratar hinchazón (inflamación) y ampollas (mucositis oral) dentro de la boca. De acuerdo a la mayoría de las investigaciones, enjuagar la boca con propóleo ayuda a curar llagas.

Investigaciones preliminares muestran que la aplicación de propóleo en la piel podría ayudar a tratar quemaduras menores y prevenir infecciones. También que la ingesta diaria de propóleo disminuye la aparición de aftas y que un enjuague profundo de las encías con una solución con extracto de propóleo reduce el sangrado de las mismas en personas con periodontitis y minimiza los síntomas en caso de gingivitis. Asimismo, se considera que el consumo de própolis podría ayudar a prevenir o disminuir los síntomas del resfriado común.

También se han hecho investigaciones sobre su uso en pacientes con diabetes, herpes genital, vaginitis, infecciones intestinales o de las vías digestivas, candidiasis bucal, pie de atleta, fiebre del dengue, o verrugas. Hasta el momento, las investigaciones médicas consideran que no hay suficientes evidencias para demostrar su eficacia en estos usos. 

Miel y limón

¿Cómo se toma el propóleo?

El propóleo se cosecha de las colmenas, se limpia la cera y las impurezas que contiene y se macera en agua, alcohol o aceite para extraer las moléculas activas. Según la época de recolección y su origen botánico presentará en su forma natural un color amarillo claro o castaño oscuro y tendrá un sabor amargo, ligeramente picante o insípido.

El extracto de propóleo se utiliza diluido en agua u otros líquidos, tanto para beber como para hacer gárgaras. También puede presentarse en su forma pura para masticar, en ampollas, grageas, jarabe, e incluso como bálsamos para su uso en la piel.

Conviene recordar que el propóleo no es un medicamento, por lo que su uso no debe reemplazar a una visita al médico en caso de necesidad. También hay que tener en cuenta que podría causar reacciones alérgicas, especialmente en personas que ya tienen alergia a los productos de las abejas.

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