Historia de la Catedral de Santiago de Compostela

Historia de la Catedral de Santiago de Compostela

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Escribir sobre Santiago de Compostela, su catedral o el Camino siempre transporta a un mundo de sensaciones que para la mayoría de peregrinos resulta hasta revelador. Hasta ahora, en nuestro blog HDOSO te hemos hablado de las curiosidades del Camino, de sus diferentes etapas, la historia de Santiago Apóstol… Pero hoy vamos a hablar del final del recorrido: la catedral. ¿Qué sabes de ella? Te lo contamos a continuación.

¿Cuándo surgió la idea de erigir este monumento?

Santa Apostólica y Metropolitana Iglesia Catedral de Santiago de Compostela, así que como se denomina este templo, cúlmen de la peregrinación de aquellos fieles que quieren postrarse ante los restos del apóstol Santiago.

En inicio, según el Códice Calixtino (1139), los restos del Apóstol Santiago estaban enterrados en un bosque o monte llamado Libredón, muy próximo a Santiago de Compostela. Se dice que fue desde Padrón que los discípulos de Santiago, Atanasio y Teodoro, trasladaron su cuerpo en un carro tirado por bueyes hasta el monte Liberum Donum en el que fue enterrado.

Pero este enterramiento quedó en el olvido hasta que, entre los años 820 y 830, en tiempos del obispo Teodomiro de Iria Flavia, se redescubrieron los restos. Fue entonces cuando el rey regente, Alfonso II tuvo noticia de este hallazgo y ordenó construir un pequeño templo para acoger el sepulcro. La ingente afluencia de peregrinos hizo que la construcción se quedara pequeña y se erigiera una nueva iglesia, consagrada en el año 899.

Las obras de la catedral se iniciaron en el año 1075, con el apoyo por parte de la Iglesia y la Monarquía. Una inscripción en los capiteles de la entrada de la sede revelan que el inicio de la construcción se realizó en tiempo de Alfonso VI y bajo la supervisión del obispo Diego Peláez.

Las obras se ralentizaron hasta el el 1101, en el que el nuevo obispo de la ciudad, Diego Gelmírez, entró en escena. Este tenía numerosos contactos y una gran formación y contaba con el privilegio de acuñar moneda, por lo que los recursos económicos para hacer frente a la construcción dejaron de ser un problema. Tal fue el auge del nuevo modo de construir la sede que llegó a ser una de las más vanguardistas de la época. Los numerosos cambios que se realizaron, como un nuevo altar sobre el sepulcro apostólico en 1105 o la modificación del antiguo mausoleo hicieron que, en el año 1120, la catedral llegase a ser sede metropolitana.

Bajo el mandato de Fernando II se remata esta construcción de estilo románico, que llega a ser lugar de enterramiento de reyes, aumentando su popularidad. En este momento aparece la figura del Maestro Mateo, al que se hace referencia en numerosos documentos, que consigue una transformación de la catedral del románico al gótico.

Pórtico de la Gloria

Maestro Mateo, el referente

Gracias a su pericia, su trabajo y su visión artística, la Catedral de Santiago cobra un nuevo auge muy especial. Escultor y arquitecto, nacido en el año 1150, desarrolló su labor durante la segunda mitad del siglo XII. Se tiene constancia de su existencia gracias a un documento guardado escrupulosamente en la Catedral de Santiago, datado en el año 1168, en el que se hace referencia a los pagos por el trabajo realizado.

El impresionante Pórtico de la Gloria, entrada triunfal de la catedral compostelana, es obra de él. Hay incluso una inscripción que así lo atestigua: «en el año de la Encarnación del Señor 1188, en el día 1 de abril, fueron colocados por el Maestro Mateo los dinteles de la puerta mayor de la iglesia de Santiago, que dirigió la obra de dichos portales desde sus cimientos».

Pórtico de la Gloria

Este pórtico, de estilo románico y creado por el taller del propio Maestro Mateo, es uno de los motivos por los que es imprescindible una visita a la catedral. El propio rey de León, Fernando II, donaba anualmente cien maravedís para que se llevasen a cabo las obras. El trabajo realizado fue impresionante. Primero el Pórtico, después las naves de la catedral y después una cripta. Sería en el año 1188 en el que, tras colocar los dinteles y de realizar los últimos retoques (que duraron hasta 1211, año en el que, con la presencia del rey Alfonso IX, se consagró el templo.

La estructura consta de tres plantas superpuestas en las que destaca la cripta, que simboliza el mundo terrenal; el Pórtico, que representa la Jerusalén celestial y la tribuna que, mediante un rosetón que conseguía que el lugar recibiera luz durante todo el día, representaba la elevación de los humanos hacia el mundo divino.

Fachada de la catedral

Trazado de la catedral

La sede compostelana resulta una construcción impresionante que podríamos estar diseccionando durante horas. Aquí os dejamos un pequeño fragmento de su majestuosidad que, sin duda, invita a cualquiera a realizar una visita, si todavía no lo ha hecho.

Recorrido exterior

El conjunto de esta sede metropolitana resulta impresionante tanto por su majestuosidad como por el arte que derrocha por cada piedra colocada en ella con mimo y tesón. Destaca la fachada del Obradoiro, en la zona occidental de la catedral, de la que tenemos las primeras imágenes gracias a los dibujos de Vega y Verdugo. En el siglo XVI comienzan una serie de reformas que culminan en el año 1738, cuando el arquitecto barroco Fernando de Casas derribe la antigua fachada y crea la que permanece hasta nuestros días y destaca por su riqueza decorativa.

Como parte de este recorrido exterior destaca también la Cabecera de la Catedral. Una serie de puertas asimétricas, profusamente ornamentadas, que culminan en las que hoy conocemos como la Puera Real, la Puerta Santa y la Puerta de los Abades.

La fachada de la Azabachería sustituye a la antigua fachada del Paraíso y es obra de Luca Ferro Caaveiro, que inicia la construcción, que remata su discípulo Domingo Lois Monteagudo en 1769. Esta, junto a la fachada del Monasterio de San Martín Pinario y el Palacio Episcopal, conforman la actual Plaza de la Inmaculada.

Remata el recorrido exterior la fachada de las Platerías, la única ya románica de toda la catedral. También es la única que mantiene prácticamente su estructura original, a excepción de la construcción de las Torres del Reloj y la Fachada del Tesoro. En esta fachada hay numerosas escenas representadas, entre las que destacan las que representan la vista de Cristo. Además, hasta aquí llegaron también escenas que antiguamente correspondían a la antigua fachada del Paraíso  como la representación de Adán y Eva, la imagen de David o Santiago entre cipreses.

Botafumeiro

Recorrido interior

Destaca el Claustro que con la Biblioteca, la Sala Capitular, el Tesoro y la Capilla de Reliquias forman parte de recorrido del Museo Catedral. Es de estilo plateresco y obra de Juan de Álava y Rodrigo Gil Hontañón. Se finalizó su construcción en el año 1559.

Ya nos hemos detenido con anterioridad en el Pórtico de la Gloria, obra cumbre del arte hispánico de la época. Este representa un detallado programa iconográfico del Apocalipsis, que ilustraba a sus visitantes, de modo muy esclarecedor lo que les podría pasar de no ser buenos cristianos.

Antes del denominado Tesoro podemos encontrarnos con el Ante-Tesoro, un lugar en el que se guardan reliquias depositadas en él por peregrinos en diferentes épocas y que está conformado como un vestíbulo con bóvedas nervadas que comunica la catedral con la Capilla de las Reliquias, el Panteón Real, el Tesoro Capilla y el Claustro.

Mucho se puede hablar del Tesoro, antes Capilla de las Reliquias. Este fue trasladado en el año 1641 a su ubicación actual. Inicialmente, las reliquias se encontraban en el Retablo Caxonada, obra de Cornielles de Holanda. Actualmente recuperado, contiene algunos de los tesoros catedralicios, otros, expuestos en vitrinas, forman parte del Museo Catedral. Entre los tesoros o reliquias a destacar están un tríptico que Ourense hizo llegar a la catedral en el año 1953 como regalo al cardenal Quiroga Palacios y un retablo con escenas de la vida de Santiago enviado por el párroco de Chal, de la inglesa Isla de Wight, John Goodyear en el año 1456.

A través de una portada de estilo plateresco se accede a la Sacristía, un espacioso y sobrecogedor espacio bajo bóvedas de crucería en el que están la mayor colección de pinturas de la catedral con obras de Gregorio Ferro o García de Bouzas, entre otros.

A la altura del Coro Catedralicio se encuentran los impresionantes órganos construidos por Miguel de Romay y Antonio Alfonsín entre los años 1705 y 1709.

La Puerta Santa o también Puerta del Perdón es una de las puertas de la catedral con más significado. Solo se abre en los Años Santos Compostelanos (en los que la festividad de Santiago Apóstol - 25 de julio - cae en domingo) y está compuesta por dos imágenes del Córo Pétreo del Maestro Mateo que representan la vida de Santiago y su peregrinación hasta Compostela.

El baptisterio está situado en la zona sudeste de la basílica  y es una gran pila prerrománica en la que, según cuenta la leyenda, abrevó el caballo de Almanzor en el año 997. Actualmente lo acompaña el Calvario gótico del antiguo trascoro de la catedral.

Durante el año 1955 se realizaron unas excavaciones arqueológicas en la catedral revelando la lápida de Teodomiro, Obispo de Iria en el momento en el que se hallaron los restos del apóstol. La inscripción reza así: «En este túmulo descansa el Siervo de Dios Teodomiro; Obispo de Iria Flavia que falleció en las XIII Calendas de noviembre de la era DCCCLXXXV».

El botafumeiro es uno de los iconos de esta catedral. Es un gran incensario del que se tiene noticia, por primera vez, de nuevo en el Códice Calixtino bajo el nombre de «Turibulum Magnum». Ha habido varios a lo largo de la historia, incluso uno robado durante la ocupación francesa. Actualmente existen dos que elevan el humo del incienso hacia el cielo como las oraciones de los cristianos, según la historia de estos: uno obra de José Losada, datado en el año 1851 y una réplica de este regalado por los Alféceres Provisionales al Apóstol en el año 1971.

Santiago Apóstol

Capillas

La catedral se conforma en diferentes capillas que requieren de varias visitas para poder admirar todos sus detalles. estas son la Capilla de Alba, Capilla de las Reliquias y Panteón Real, Capilla del Cristo de Burgos, Capilla de la Comunión, Capilla de Santa Catalina, Capilla de San Antonio, Capilla de San Andrés, Capilla de San Nicolás, Capilla de «Sancti Spiritus», Capilla de la Corticela, Capilla de Prima, Capilla de Santa Fe, Capilla de San Juan, Capilla de los España o de Nuestra Señora la Blanca, Capilla del Salvador, Capilla de San Pedro, Capilla de Mondragón, Capilla del Pilar y la Capilla Mayor.

¿Qué te ha parecido este recorrido por la Catedral de Santiago? Una visita a ella, con el tiempo suficiente para admirar cada uno de los detalles tanto exteriores como interiores, transporta a cualquiera a una época en la que la construcción de estas grandes sedes resultaban todo un hito en la historia. Como sigue siéndolo actualmente.

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