¿Cuántos tipos de aguas conoces?

06/03/2019 -

Muchas de las sustancias más comunes e importantes de nuestra vida son, en realidad, unas grandes desconocidas para las personas. Si bien la existencia de agua es requisito fundamental para el origen y supervivencia de la mayor parte de las formas de vida conocidas, existe una amplia multitud de tipos y clases de aguas diferentes en función de sus propiedades y características.

Agua dulce, agua salada, agua potable, agua de lluvia, agua mineral, agua residual, agua salina, agua alcalina, agua subterránea y un largo etcétera. Por supuesto, existen una clase de agua concreta que nos ocupa en este caso particular: aguas termales. Una categoría que, como muchas otras, no es única, sino que incluye distintos tipos de subcategorías diferentes y una amplia clasificación en función de las propiedades y características de las aguas termales.

Antes de profundizar en los detalles y variedades de las distintas aguas termales que existen, puedes revisar el diccionario de las aguas termales de Caldaria para conocer las tipologías concretas de los balnearios de Caldaria.

Tipos de aguas

Clases de aguas termales según su temperatura

Hablamos de aguas termales cuando nos referimos a aquellas clases de aguas minerales procedentes de la capa subterránea que brotan con más de 5ºC respecto a la temperatura de la superficie. Este tipo de aguas, ricas en componentes y propiedades minerales, son idóneas para su uso con fines terapéuticos.

De esta manera, según la temperatura a la que brotan a la superficie, podemos establecer distintas clases de aguas termales, cuyas temperaturas oscilan entre los 20 y los 150ºC:

  • Aguas frías, con temperaturas inferiores a 20ºC.
  • Aguas hipotermales, que presentan unas temperaturas que oscilan entre los 20 y los 35ºC.
  • Aguas mesotermales, con temperaturas variables entre 35 y 45ºC.
  • Aguas hipertermales, cuya temperatura supera los 45ºC y que puede elevarse hasta los 100ºC.
  • Aguas supertermales, con temperaturas que superan los 100ºC y pueden alcanzar, incluso, los 150ºC.

Aguas termales

Clases de aguas termales según su composición

Junto a la temperatura, la composición de las distintas clases de aguas termales es el parámetro principal para distinguir su clasificación y propiedades. Así, podemos hablar de las siguientes tipologías:

  • Aguas ferruginosas. Se trata de aguas ricas en hierro bivalente. Además, suele tratarse de aguas bicarbonatadas o sulfatadas. La presencia de hierro en este tipo de agua termal hace que sea una clase de agua muy utilizada para tratar problemas de reuma, pie, anemias y enfermedades sanguíneas. Por otro lado, el aporte mineral del hierro las convierte, también, en complemento para tratamientos de pérdida de peso.
  • Aguas cloruradas. En este tipo de aguas predomina el cloruro, así como el sodio, el calcio o el magnesio. Pueden presentar una alta mineralización (aguas frías, por lo general) o una mineralización más baja (aguas termales). Sus propiedades son interesantes como estimulantes de diversos tipos de funciones orgánicas. Por lo general, se ha extendido su uso en baños relajantes, terapias reumatológicas, dermatología, afecciones respiratorias y cansancio físico.
  • Aguas sulfuradas y sulfurosas. Con alta presencia de azufre bivalente y un olor muy característico que suele definirse como “huevo podrido”, presentan una gran capacidad óxido reductora y son recomendables para tratamientos dermatológicos y afecciones respiratorias.
  • Aguas sulfatadas. De mineralización y temperatura variable, presentan una concentración predominante de azufre acompañado de sodio, calcio, magnesio o cloro. Suelen utilizarse en tratamientos digestivos, bebidas, laxantes, así como tratamientos gástricos, intestinales y hepáticos.
  • Aguas bicarbonatadas. Con predominio de bicarbonato, este tipo de aguas suelen ser de baja mineralización, alcalina y fría. Suelen utilizarse para tratar la acidez gástrica.

Cantidad y tipos de minerales

Según el residuo seco se reconocen tres clases de aguas minerales termales. Las minerales, con entre 1 y 1,5 gramos por litro, medio minerales, de 0,2 a 1 gramo por litro y las oligo minerales, con menos de 0,2 gramos por litro. El tipo de minerales de cada agua termal determina buena parte de sus beneficios

  • Hierro: Las aguas ferruginosas están recomendadas para problemas de carencia de hierro y problemas hepáticos y dérmicos. Suelen aconsejarse también en procesos de convalecencia y estados de debilidad.
  • Cloro: Las aguas ricas en este mineral contribuyen en la digestión y las irritaciones cutáneas.
  • Azufre: Este es tu tipo de agua si tiene problemas dérmicos tales como la psoriasis o dermatitis. No dejes desanimarte por su fuerte olor, que puede resultar desagradable, ni por su sabor ligeramente salado.
  • Carbonatadas: Se trata de aguas con alto contenido en CO2, bicarbonato de sodio, calcio, cloro o azufre. Están recomendadas para problemas digestivos como la acidez. Si además se trata de aguas frías y alcalinas son idóneas para mejorar el PH gástrico.
  • Fluor: El valor de estas aguas pasa por su poder antiséptico.
  • Cobre: Además de sus propiedades antiinflamatorias, contribuyen a la síntesis del colágeno y la queratina.
  • Zinc: Estas aguas termales son especialmente refrescantes, ayudan a regular la producción de sebo de la piel, atajando problemas de acné y caspa.
  • Calcio y magnesio: activa la regeneración natural de la piel y la protege.

Ahora que ya sabes un poco más acerca de cada tipo de agua según diferentes parámetros y sus beneficios podrás escoger el que más se adapte a tus necesidades y disfrutar de todos los beneficios de las aguas termales. ¡Te lo mereces!