Productos gallegos que te harán la boca agua

23/06/2016 -

Galicia es naturaleza, es agua, es termalismo, pero tan rico como todo eso es su gastronomía. Y decimos rico en todos los sentido, tanto en el de variada como en el de sabrosa. Si has comido en cualquier rincón gallego seguro que ya lo has comprobado. En esta ocasión te invitamos a que compartas con nosotros este menú de 10 platos típicos gallegos.

1. Empanada: Empecemos por los platos más tradicionales. ¿Quién se resiste a una deliciosa empanada recién salida del horno? Las claves, un buen relleno y una masa en su punto de grosor y cocción. Las más típicas recurren al atún, la carne o el bacalao, pero también existen elaboraciones que optan por el relleno de zamburiña o las anguilas, otro producto bastante típico de Galicia. En definitiva, la empanada es uno de esos platos que se adapta a todos los gustos.

2. Pulpo: Otro clásico. El más conocido es el que se elabora á feira, cuya preparación es todo un ritual. Tradicionalmente, el pulpo se “asustaba” sumergiendo sus tentáculos unas tres veces en el agua hirviendo antes de introducirlo completo en la olla. De nuevo, el punto de cocción es fundamental. Después se pica en rodajas con una tijera y se aliña con sal, pimentón y aceite de oliva. La guarnición perfecta, patatas cocidas, si es en el agua en la que se cocinó el pulpo mucho mejor. También es un manjar preparado a la brasa. Sin duda, el pulpo es uno de los productos gallegos que más impresiona a los visitantes por su aspecto y textura, pero todo el que prueba repite.

3. Percebes: Este es otro de los productos típicos de la gastronomía gallega con aspecto más peculiar y que requiere una buena técnica para comerlo, del mismo modo que otros mariscos como la nécora. Esta joya del mar se presenta cocida con sal, una elaboración simple porque lo principal es la calidad del producto, y no es para menos con el elevado precio que tiene en los mercados. La dificultad para su captura influye en que se trate de un marisco tan cotizado.

Percebes - Caldaria

4. Cocido: No hay nada más gallego que una comida familiar de domingo alrededor de un buen cocido. Carne de vaca y todas las partes del cerdo que puedas imaginar, desde cachucha a rabo pasando por costilla, chorizos de carne y chorizos de cebolla, todo acompañado de verza y patatas. Y en invierno, que no falte un buen tazón del caldo que surge de todo ello.

5. Roxóns: Tocino frito y prensado, una verdadera bomba de sabor, pero también de calorías. Y es que si algo define a la cocina gallega es su contundencia. Como tapa, los roxóns son una verdadera delicia, y si los acompañas con un vino de O Ribeiro, que más se puede pedir.

6. Androlla: Un embutido muy típico de Ourense y Lugo, la androlla esta rellena de carde de y pequeñas costillas de cerdo picadas y adobadas con pimentón, sal y ajo. Esa mezcla se embute en tripa gruesa, se deja curar y voilà, otro manjar de la gastronomía gallega.

7. Carallo de Mar: También conocido como pepino de mar, se ha ido haciendo un lugar en la gastronomía gallega, ademas de triunfar en otras cocinas, como la asiática. Otro extraordinario producto que ofrece el mar gallego.

8. Lamprea: Un producto de río cuyo sabor se encuentra a medio camino entre el pescado y la carne. El aspecto del animal no es su mejor valor, ya que es redondeado, con una boca en forma de ventosa y llena de dientes y una piel viscosa y sin escamas. Si te dicen que la preparación más tradicional es guisarla en su propia sangre, quizás tampoco te anime mucho, pero una vez que la pruebes, no te arrepentirás.

9. Pimientos de Arnoia: Una verdadera delicia amparada bajo Indicación Geográfica Protegida. Fritos y con sal o rellenos, son una verdadero manjar al alcance de todos los bolsillos.

10. Filloas: Y como todo buen menú, lo terminamos con un buen postre, filloas. Nuestra versión favorita es la que se hace en la época de la matanza, ya que se aprovecha la sangre del cerdo para añadirle a la masa que se hace con leche, huevo, harina y azúcar y que luego se pasa por una sartén, de modo similar a los crepes. La versión para todo el año conserva la misma receta pero suprime la sangre. No te dejes intimidar por este ingrediente, si nadie te lo dice, por su apariencia y sabor pensarías que son de chocolate. Este postre se remonta a la época romana y aceptan diferentes rellenos, desde nata a castañas cocidas, pasando por mermelada o chocolate. Es fundamental conseguir una mezcla sin grumos, que las filloas sean finas y evitar que se rompan en la sartén al darle la vuelta.

¿Te hemos abierto el apetito? No es para menos. Recuerda que si estás cerca de Caldaria y no te apetece cocinar, puedes recurrir a su servicio de restauración a domicilio. ¡Buen provecho!