Los vinos de O Ribeiro

17/02/2016 -

Hablar de O Ribeiro es hablar de una zona mágica, un regalo de la naturaleza para la creación del vino. Situada entre los valles de los ríos Avia, Miño, Arnoia y Barbantiño destaca por su belleza y por la calidad de sus tierras, convirtiéndola en una de las mejores zonas para cultivar uva en Galicia.

Aunque no se sabe a ciencia cierta cuando se comenzó a cultivar uva en esta zona de Ourense, sí ha quedado testimonio escrito de que en esta zona ya se cultivaba uva en el siglo II antes de Cristo. El paso de los romanos no impidió el desarrollo del cultivo de la uva, sino que lo fomentó pero no sería hasta la llegada de los monjes del Císter cuando verdaderamente entró en pleno apogeo la viticultura en O Ribeiro. Serían ellos junto con los monjes de Oseira los que desarrollaron y cuidaron con mimo los viñedos de la zona para fabrica uno de los más excelentes vinos de Galicia. Gracias a estos monjes y a la cercanía de los viñedos con el Camino de Santiago, los caldos de la zona viajaron por toda Europa. Se dice también que el propio Colón llevó a lo que él creía que eran las Indias vino de la zona de la Ribadavia, de la mano de un monje de origen gallego.

El mildiu, la filoxera y el oídium diezmaron los viñedos a finales del siglo XVII pero resurgieron de sus cenizas con variedades autóctonas y llevando la calidad y la fama de estos caldos hasta nuestros días.

O Ribeiro

Clima y D.O. Ribeiro

La zona vinícola de O Ribeiro está conformada por 2.800 hectáreas de viñedos trabajadas por hasta 6000 productores. Todos estos terrenos están formados por minifundios, por lo que hay numerosos productores. Basada en el sistema de bodegas, la zona cuenta con pequeños colleiteiros (éstos no pueden producir más de 60.000 litros de vino al año) que hacen que estos caldos se consideren vino de autor.

El clima es excelente para la producción de uva. Al estar los viñedos protegidos entre montañas, la temperatura anual se sitúa alrededor de los 14,5º centígrados con un clima de transición oceánico-mediterráneo que fomenta la humedad y las temperaturas templadas.

Los primeros pasos de la Denominación de Origen de O Ribeiro se dan en el año 1594, en el que ya se tiene constancia de qué municipios y de qué modo se podía cultivar la uva. Pero no sería hasta el año 1957 en el que se realizar el primer reglamento del Consejo Regulador. Se modificaría posteriormente en el año 2004 para añadir a la variedad de vino blanco y tinto el de tostado. Gracias a la Denominación de Origen se controla todo el proceso, desde la extracción de uva hasta su posterior embotellamiento en alguna de las 31 bodegas con las que cuenta la zona.

Uno de los atractivos de esta zona es la denominada ‘ruta verde’. Un viaje por los 35 kilómetros de viñedos que discurren entre Arnoia, Beade, Boborás, Carballeda de Avia, Carballiño, Castrelo de Miño, Cenlle, Cortegada, Leiro, Punxín, Ourense, Ribadavia, San Amaro y Toén.

uvas

Vino blanco, tinto y tostado

Existen tres variedades de vino en O Ribiero, pero es el vino blanco el que se lleva la mayor parte de la fama de los caldos de la tierra.

El vino blanco están conformado por uvas de la variedad Godello, Loureira, Torrontés, Albariño y Treixadura. Son excelentes para consumir con pescados y mariscos y su aroma y sabor es ligero con toques afrutados y moderadamente ácido por su juventud.

La producción de vino tinto está empezando a despegar, aunque por el momento tan sólo supone un 15% de la producción total. Son vinos con toques ácidos e intensos ideales para consumir con carnes. Como decíamos anteriormente, desde el 2004 se introdujo en la Denominación de Origen el vino tostado, elaborado con el mosto de las uvas y con un toque dulzón. A pesar de suponer una producción muy escasa es muy cotizado debido a su complicada elaboración.

Caminar por los viñedos de la Denominación de Origen de O Ribeiro constituye un verdadero lujo para los sentidos, ya que mezcla el trabajo que se ha venido haciendo desde antiguo con las viñas con la magia de las piedras de sus monumentos, iglesias y castros que pueblan la zona. Este turismo rural basado en el cultivo de la uva se combina con las nuevas tecnologías creando viajes de espectacular recorrido al que deberíamos asistir al menos una vez en la vida.