Hidroterapia, fuente de salud para cuerpo y mente

Hidroterapia, fuente de salud para cuerpo y mente

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«El agua es el vehículo de la naturaleza», Leonardo da Vinci.

Somos agua y necesitamos agua para sobrevivir. El cuerpo humano está formado por un 75% de agua, algo que ya sabían culturas tan ancestrales como la china, babilonia, egipcia o griega, que comenzaron a utilizar el agua para algo más que para hidratarse, para usarla en propio beneficio, ya fuera para el cuerpo o para la mente, a través de termas, balnearios y baños de todo tipo.

Es en Grecia, en tiempos de Hipócrates (médico griego que se ha considerado como fundador de la medicina moderna) que comenzamos a hablar de la hidroterapia, el arte de curar con agua. El concepto alcanza su punto álgido en el siglo XIX y llega hasta nuestros días en forma de diversos tratamientos para todo tipo de patologías físicas y mentales, incluso.

Cómo funciona la hidroterapia

El principio básico de la hidroterapia es reconocer que cuerpo y mente están conectados de alguna manera. Aunque la hidroterapia trata sobre todo la parte física de la persona, es la parte mental aquella que ayuda en sí misma al proceso de ‘sanación’.

Podemos hablar de dos tipos de hidroterapia, la externa (aplicación del agua sobre el cuerpo en diversas formas) o interna (la ingesta de agua, sobre todo de origen minero-medicinal).

Dentro de la considerada externa, podemos hablar de tratamientos con agua caliente, agua fría o un contraste entre ambas. A este tipo de tratamientos se le llama hidroterapia térmica y utilizan la temperatura del agua para tratar diversas patologías. El agua caliente tiene un efecto claramente relajante, mejora la circulación, alivia dolores y tiene también un efecto sedante.  El agua templada se utiliza como método de transición y, además de tener un efecto relajante, actúa con el principio del contraste, activando nuestro sistema circulatorio y motor. Con el agua fría podemos, a su vez, estimular el sistema nervioso, reactivar la circulación y actuar como método antiinflamatorio.

hidroterapia

 El agua y sus métodos

Por la manera de aplicar el agua, establecemos un nuevo tipo de hidroterapia, la denominada hidroterapia mecánica. Esta está prescrita para numerosas patologías y se puede realizar a través de la inmersión en el agua, en el caso por ejemplo de personas con movilidad reducida, ya que el agua reduce el peso del cuerpo y facilita el movimiento. Se puede hablar de hidroterapia técnica de la presión o empuje: a través de chorros o duchas se ejerce presión sobre la piel. Ideal para problemas circulatorios y para la estimulación o relajación del sistema nervioso. Y se puede hablar también de la utilizada a través de la compresión: a través de la presión del agua se pueden tratar patologías, como por ejemplo las resultantes de problemas circulatorios.

Por los compuestos del agua, añadimos otro tipo de hidroterapia, la denominada hidroterapia química: a través de agentes químicos, añadidos o propios del agua se pueden conseguir diferentes tratamientos a diferentes patologías. Se incluyen en este tipo de hidroterapia las aguas sulfatadas, ferruginosas, sulfurosas o clorudadas.

Dependiendo de la exposición, las técnicas de hidroterapia se pueden dividir en baños, duchas, chorros y envolturas, ya sea sumergiendo el cuerpo, exponiéndose a diferentes grados de presión sobre la piel o recubriendo el cuerpo con distintos grados de humedad. Todo ello destinado a la mejora del funcionamiento tanto del sistema circulatorio, como del motriz.

beneficios de la hidroterapia

Beneficios de la hidroterapia

Los beneficios del agua como parte de un proceso de curación son muy extensos. Presente en el tratamiento de muchos cuadros patológicos es fundamental en trastornos como traumatismos, reumatismos, alergias, problemas digestivos, respiratorios y también neurológicos. La utilización del agua es fundamental en lesiones graves, ya que facilita a los músculos una pronta recuperación y también en el caso de parálisis cerebral, para relajar músculos y ejercitar miembros que, fuera del agua, sería imposible mover.

Como beneficios, también tiene sus contraindicaciones que, aunque menores, se deben destacar. El uso de la hidroterapia está contraindicado, o al menos sujeto a la prescripción facultativa, en casos de trastornos cardiovasculares, hipertensión o hipotensión, diabetes o insuficiencia renal, entre otros.

Está claro que el agua es vida. La utilización del agua como agente curativo, sumada a sus características minero-medicionales (como en el caso de la balneoterapia, es de vital importancia. Si no has probado los beneficios de este tipo de tratamientos, en Caldaria te ofrecemos  las mejores técnicas al servicio de la salud. ¡Te esperamos!

 

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