El Día Meteorológico Mundial se celebra desde 1961 coincidiendo con la entrada en vigor del convenio que creó la Organización Meteorológica Mundial (OMM), organismo especializado de Naciones Unidas encargado de coordinar la observación del clima, el tiempo y el agua en todo el planeta.
La OMM reúne a más de 190 países y territorios, y su labor es clave para que los datos meteorológicos sean comparables, fiables y accesibles. Gracias a esa cooperación internacional, hoy podemos prever tormentas, olas de calor, temporales o sequías con una precisión impensable hace décadas. Por eso, cada año, la OMM elige un lema diferente para destacar un aspecto concreto de la meteorología: desde la importancia de los océanos hasta el papel de la inteligencia artificial en las predicciones. Sea cual sea el tema, el objetivo es el mismo: acercar la ciencia del clima a la ciudadanía.
La meteorología: una ciencia que nos afecta más de lo que pensamos
Aunque a veces no lo notemos, la meteorología está presente en casi todo lo que hacemos. Afecta a la agricultura, al transporte, a la energía, al turismo, a la salud pública y a la gestión del agua. También influye en nuestro estado de ánimo, en nuestra forma de vestir y en cómo organizamos el día.
La meteorología moderna combina observación, tecnología y modelos matemáticos para entender cómo se comporta la atmósfera. Satélites, radares, estaciones meteorológicas, boyas oceánicas y supercomputadores trabajan juntos para ofrecer información precisa y actualizada. Sin esa red global, sería imposible anticipar fenómenos extremos o emitir avisos que salvan vidas.
El clima está cambiando: por qué este día es más relevante que nunca
En las últimas décadas, la meteorología ha adquirido un papel aún más importante debido al cambio climático. Las olas de calor son más intensas, las lluvias más irregulares, los incendios más frecuentes y los fenómenos extremos más imprevisibles. Comprender estos cambios no es solo una cuestión científica: es una necesidad social.
El Día Meteorológico Mundial nos recuerda que el clima no es algo lejano ni abstracto. Afecta a la disponibilidad de agua, a la producción de alimentos, a la salud, a la economía y a la estabilidad de los ecosistemas. La meteorología nos ayuda a adaptarnos, a prepararnos y a tomar decisiones más informadas.
La importancia de los servicios meteorológicos nacionales
En España, la AEMET (Agencia Estatal de Meteorología) forma parte de esta red global. Sus predicciones, avisos y estudios permiten anticipar temporales, gestionar emergencias y planificar actividades agrícolas, turísticas o energéticas. La meteorología no es solo “saber si lloverá”: es una infraestructura de seguridad pública.
Gracias a la cooperación internacional, los datos recogidos en Ourense, Tokio o Buenos Aires se integran en modelos globales que permiten prever fenómenos a escala planetaria. La atmósfera no entiende de fronteras, y la meteorología tampoco.
Mirar el cielo con otros ojos: la meteorología como cultura
El Día Meteorológico Mundial también es una oportunidad para recuperar algo que siempre ha formado parte de la vida humana: la observación del cielo. Antes de que existieran satélites o aplicaciones móviles, las personas miraban las nubes, el viento, la luz o el comportamiento de los animales para anticipar cambios en el tiempo. Esa conexión con la naturaleza se ha ido perdiendo, pero sigue siendo valiosa. Observar el cielo no es solo un acto científico: es un gesto cultural. Nos conecta con el entorno, nos ayuda a entender los ciclos naturales y nos recuerda que formamos parte de un sistema más grande.
Ideas para celebrar el Día Meteorológico Mundial
Este día puede ser una oportunidad para acercarnos a la meteorología de forma sencilla y práctica. Aquí van algunas ideas:
Observar el cielo durante unos minutos: fijarte en las nubes, en la luz, en el viento. Reconectar con lo que ocurre sobre tu cabeza.
Consultar el parte meteorológico con curiosidad: no solo para saber si llueve, sino para entender cómo se comporta la atmósfera.
Descubrir aplicaciones o webs oficiales: AEMET, OMM o servicios regionales ofrecen información fiable y accesible.
Aprender a identificar tipos de nube: un pequeño gesto que cambia la forma de mirar el cielo.
Reflexionar sobre cómo te afecta el clima: cada persona tiene una relación distinta con la luz, la lluvia, el frío o el calor.
Hablar con niños o adolescentes sobre el clima: la meteorología es una forma preciosa de despertar curiosidad científica.
Un día para valorar la ciencia que nos protege
El Día Meteorológico Mundial no es solo una celebración técnica. Es un recordatorio de que vivimos en un planeta dinámico, cambiante y lleno de fenómenos que merecen ser comprendidos. La meteorología nos ayuda a anticipar riesgos, a planificar mejor y a convivir con un clima que evoluciona. También nos invita a mirar el cielo con más atención, a recuperar la curiosidad y a valorar la ciencia que trabaja, silenciosamente, para protegernos.
El 23 de marzo es una oportunidad para agradecer esa labor y para recordar que, en un mundo donde todo cambia, entender el clima es entendernos a nosotros mismos.



