As Burgas: una historia unida al nombre de Ourense

As Burgas: una historia unida al nombre de Ourense

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Todavía son muchas las personas que no conocen Ourense, aunque no se puede negar que esta capital gallega es cada vez más visitada gracias a todo lo que tiene que ofrecer, desde su cultura hasta la gastronomía, pero sobre todo por sus aguas termales. Parte de ese encanto radica en As Burgas, unas fuentes milenarias de las que brota agua termal en el centro de la ciudad. Si quieres conocer su historia estás en el lugar adecuado.

Ourense, la ciudad de As Burgas

Al igual que Sevilla es la ciudad eternamente ligada a la Giralda o Cuenca es conocida por sus casas colgantes, Ourense también tiene el sobrenombre de su monumento más reconocido. As Burgas, unas fuentes de las que brotan aguas termales desde hace varios milenios, son el epicentro de la capital gallega y un lugar que hay que conocer si se quiere entender la historia de la ciudad y sus habitantes.

En el valle del Miño en el que se encuentra Ourense hay constancia de vida humana desde hace miles de años. Incluso se sabe que hubo un asentamiento primitivo junto a las fuentes termales de As Burgas, producto de la ubicación de la ciudad y su importancia como cruce de caminos. Sin embargo, fueron los romanos quienes se asentaron definitivamente en el siglo I en los alrededores de lo que hoy es la Plaza Mayor y el casco antiguo y convirtieron las termas en una parte importantísima de su día a día: ‘Aquis Aurienses’, las aguas de oro, el origen de Ourense.

As Burgas

Los romanos construyeron alrededor de estas fuentes milenarias toda una ‘industria del agua’: un edificio en forma de piscina-santuario y baños donde se relacionaban entre sí mientras disfrutaban de las propiedades terapéuticas de estas aguas milagrosas. Conocían muy bien esos beneficios de las aguas termales y As Burgas se convirtió, desde el origen de la ciudad, en el epicentro de la vida ourensana.

Los romanos abandonaron Ourense siglos más tarde, pero As Burgas no dejaron de ser el eje sobre el que giró la ciudad. De hecho, los peregrinos que ya pasaban camino de Santiago de Compostela en la Edad Media las disfrutan y también se utilizan como arma de prevención contra la peste. Es a partir del siglo XIV y, sobre todo, del XV cuando los artesanos de la ciudad deciden establecerse alrededor de las fuentes, convirtiendo las calles adyacentes en un hervidero de vida y actividad.

Las fuentes que actualmente se ven en As Burgas son de varios siglos después, concretamente del XVII y XIX. Han perdurado a lo largo del tiempo hasta llegar hasta nuestros días y ser declaradas, desde 2007, Bien de Interés Cultural junto a todo el entorno termal.

Las leyendas de As Burgas

El agua termal que brota de As Burgas procede del interior de la Tierra, donde el agua se mezcla con los componentes minerales de las capas terrestres antes de salir al exterior a una temperatura que supera los 60 grados de temperatura. Sin embargo, para los antiguos habitantes de la ciudad, todo tenía que ver con leyendas e historias inverosímiles.

Una de esas leyendas cuenta que el manantial de donde proviene el agua termal nacía en la Catedral, exactamente debajo de la capilla del Santo Cristo; otra se basa menos en la religión y apunta a que es un agua que llega de un supuesto volcán que se encontraría en Montealegre a la espera de su erupción y que propiciaría esas aguas. Sea como fuere, ninguna de esas teorías pasa de la categoría de leyendas.

Pero As Burgas, un término que proviene de la palabra latina burca, que significaba pila, tiene una historia aún más legendaria: es la que habla de un asceta llamado Pedro que vivía en las montañas de Ribadavia donde cuidaba de una pequeña ermita. Los lugareños le visitaban periódicamente buscando su consejo y aprovechaban para llevarle alimentos que le ayudaran en su manutención.

As Burgas

Pedro tuvo un aprendiz, un mozo de Ribadavia al que fue instruyendo en una sabiduría que muchos calificaban como superior a la del propio obispo de la zona. Pero ese mozo rechazó a una joven del pueblo, que se vengó haciendo que los propios vecinos le lapidaran. La leyenda dice que el enfado del asceta Pedro fue tal que decidió llevarse los secretos del agua termal desde Ribadavia hasta Ourense, donde la hizo brotar en las fuentes que hoy conocemos como As Burgas. Leyendas que ayudan a forjar la historia de un pueblo.

Más allá de historias legendarias, As Burgas ha sido a lo largo de los siglos el punto neurálgico de la ciudad de Ourense y hoy, en pleno siglo XXI, sigue atrayendo tanto a los amantes del agua termal como a los nuevos visitantes de esta capital gallega. Para ellos, los balnearios Caldaria de Arnoia, Laias, Lobios y Abadía suponen la mejor opción para alojarse y disfrutar de un destino cada vez más conocido y valorado.

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