¿Sabías que el agua cotiza en bolsa?

¿Sabías que el agua cotiza en bolsa?

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El agua es esencial para la vida. Sabemos que el 70 % de nuestro planeta es agua, lo que nos hace pensar que es un recurso ilimitado, pero no es así. Solo el 3,5 % del total es agua dulce y, de esta, el 70 % está congelada, en los polos y glaciares. El 30 % restante se encuentra en acuíferos o en la humedad del suelo, solo el 1% en cuencas de ríos y apenas un 0,025 % es potable.

Así que, sí, el agua del que disponemos es limitada y no todo el mundo tiene el mismo acceso a ella, lo que a veces es fuente de conflictos y, por supuesto, de negocio.

Por tanto no sorprende conocer que el agua ha empezado a cotizar en bolsa. No es algo novedoso que un producto básico cotice en los mercados bursátiles, de hecho existen mercados de commodities, en los que se compran y venden materias primas  como el arroz, la soja, el algodón, el café, el petróleo, el oro o el gas natural, de una forma similar a como se hace en el mercado de acciones.

Agua y vida

Uno de los mercados de commodities más importante del mundo es el de Chicago y es aquí, precisamente, donde han empezado a negociarse los contratos de futuros del agua de cinco regiones de California, a través del índice NQH20 (Nasdaq Veles California Water Index). En concreto, lo que se negocia es el precio futuro de arrendamientos y ventas de derechos de agua en terrenos agrícolas, algo que ya se venía haciendo con contratos privados pero que ahora ha pasado a negociarse en un mercado abierto y transparente. El pasado 13 de enero, por ejemplo, el acre-pie de agua (la medida estándar en EEUU, el equivalente a 1.233 metros cúbicos de agua) cotizaba a 502,58 euros.

Regadío

¿Cómo funciona un mercado de futuros?

En un Estado como el de California que sufre escasez de agua y sequías recurrentes, es de vital importancia para los grandes agricultores asegurarse el acceso al preciado líquido a un buen precio. En el mercado de futuros, los compradores no adquieren el producto físico (el agua) en el momento de la transacción, sino derechos de compra sobre una cantidad de agua en un futuro determinado a un precio fijo.

El contrato de futuros no es más que un seguro. Pongamos un ejemplo. Estamos en febrero. Imaginemos que un agricultor californiano necesitará comprar agua para regar su cosecha en primavera, pero no sabe cuánto valdrá el agua dentro de unos meses. Su precio puede influir en que la cosecha le sea rentable o no; por tanto, el mercado de futuros de agua le permite comprar ahora –a un precio conocido- un derecho para adquirir al agua en una fecha fija dentro de unos meses. Así puede saber ya el coste que le va a suponer el riego en primavera. Si para entonces el agua está más cara, se habrá ahorrado la diferencia de precios; en cambio, si el agua está más barata, habrá perdido esa diferencia (al igual que se pierde la prima de un seguro si no hay siniestro).

Gotas de agua

A algunos les podrá parecer que un derivado de este tipo puede dar alas a la especulación con un elemento básico y vital como el agua. Sus defensores, por el contrario, aducen que el mercado de futuros del agua permite gestionar mejor los recursos hídricos de esta zona de Estados Unidos. En todo caso, que el agua comience a cotizar en bolsa corrobora la importancia que tiene el líquido azul en nuestra vida.  

El agua definitivamente es inodora, incolora e insípida, y encima, cotiza en bolsa. Si quieres seguir conociendo más curiosidades sobre el agua, tienes más información en nuestro blog.

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