La relación entre los niños y el agua

La relación entre los niños y el agua

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Una relación correcta entre los niños y el agua enriquece a los más pequeños. Por norma, ellos disfrutan en este medio y establecer un vinculo de confianza con él los ayudará en su desarrollo. Además, los buenos hábitos adquiridos durante la infancia repercutirán en la edad adulta. Así que fomentar el contacto entre agua y niños es fundamental. Y si no estás convencido, hoy te contamos diferentes detalles sobre la relación entre ambos.

Los niños y la hidratación

Ya hemos tratado la cantidad de agua adecuada que deben beber los adulto, eso sí, sin pasarse. Pero no hemos hablado aún de la hidratación de los más pequeños. Pues vamos a ponerle solución. Y es que la salud de los más pequeños está también entre nuestras prioridades.

Si el cuerpo de un adulto está formado aproximadamente por un 65% de agua, en el caso de los niños esa cantidad se eleva hasta el 80%. Por tanto, los niños requieren un mayor recambio hídrico.

“El cuerpo de los niños está formado por un 80% de agua”

Durante los primeros meses de vida, que incluyen el periodo de lactancia, no es necesario que el pequeño reciba un gran aporte de agua, aunque hay que estar al tanto en casos puntuales, como en verano, en periodos de calor intenso, fiebre o diarrea de los niños.

Sin embargo, desde que los pequeños empiezan a comprender y adquirir hábitos es importante establecer costumbres que incluyan un consumo saludable de agua. Así, desde que los niños cumplen su primer año de vida y hasta los 10 es conveniente beber un litro y medio diario de agua, el equivalente a cuatro o seis vasos. Entre los 11 años y los 18 la cantidad debe acercarse hasta los dos litros, entre seis o ocho vasos.

Beber bastante agua

Como ya te hemos explicado en otras ocasiones, estas cifras son solo orientativas, lo verdaderamente importante es inculcar hábitos saludables. Para que estén bien hidratados, hay que acostumbrar a los niños a tomar agua y enseñarles que es este elemento el que ayuda a limpiar el organismo de toxinas. Además, sirve para mejorar el metabolismo de los alimentos y es importante para evitar problemas como el estreñimiento. En conclusión, es importante acostumbrar a los niños a beber agua, y no solo cuando tengan sed.

Un medio para disfrutar

De acuerdo con diferentes estudios científicos, enseñar a nadar a bebés a partir de los dos o tres meses no solo ayuda a los pequeños a flotar y bucear desde la infancia sino que aumenta su equilibrio y su destreza física cuando crece.

Durante los primeros meses de vida, el medio acuático es especialmente familiar para los bebés, así que hay que aprovechar esa condición.

Además, si esas clases se toman en familia, el agua se convierte en un vínculo entre padre, madre y pequeño.

Para que los niños disfruten del agua existen diferentes opciones, desde las piscinas al mar, pero los balnearios también son una opción para disfrutar en familia.

Así que poneros los bañadores y ¡al agua patos!

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