Consejos para afrontar el calor del verano

29/06/2017 -

Por norma, nos gusta el verano. Eso no significa que no existan momentos en los que deseemos ponerle punto y final. Para evitar la cara menos agradable de la estación, te proponemos una serie de consejos para afrontar el verano.

Para la piel y el cabello

Nuestra piel sufre parte de las consecuencias negativas del verano. El primer consejo en el que tenemos que insistir aunque no se trate de un truco como tal es que protejas tu piel del sol de manera adecuada.

En esos días en los que el sol aprieta especialmente nuestra piel no para de sudar, algo incomodo y que además puede afectar a su salud. Por mucho calor que haga no podemos aparcar nuestro día a día. Así que lleva siempre en tu bolso un tónico refrescante bien sencillo: coge un poco de agua termal, métela en un pulverizador y guárdala en la nevera hasta que salgas. Llévalo contigo y aprovecha para pulverizarla en tu rostro, te refrescará y te ayudará a mantener tu piel hidratada. Si quieres evitar los brillos, antes de dormir pasa por tu rostro un hielo, ayudará a cerrar tus poros y matificar tu piel.

Refrescarse en verano - Caldaria

Seguro que te gusta lucir un bonito -y responsable- bronceado. Para ello es importante exfoliar tu piel, así el color que logres será mucho más homogéneo. Si no quieres gastar dinero en un producto específico, mezcla un poco de azúcar, preferiblemente moreno, con miel y masaje suavemente tu piel. También resultará eficaz mezclar posos de café con azúcar y realizar ese mismo proceso.

Otro problemilla que suele surgir en verano en nuestra piel son granitos principalmente a causa de las depilaciones y las odiosas picaduras de los mosquitos. Para calmarlas, el agua termal vuelve a ser una gran aliada. Y es que el agua termal tiene un gran número de beneficios todavía poco conocidos.

También queremos que cuides tu cabello. El sol, el mar o el cloro pueden dejarlo áspero y sin brillo. Te proponemos una de nuestras mascarillas favoritas especialmente recomendada para cabellos secos. Mezcla medio aguacate con tres cucharadas de aceite de oliva y una yema de huevo. Extiende la mezcla de medios a puntas, deja actuar, aclara y comprueba el resultado.

Cuídate por dentro

Está muy bien cuidarnos por fuera, pero debemos cuidarnos especialmente por dentro. Y lo más importante en verano es hidratarse. Hay personas a las que les cuesta beber agua y queremos ponérselo un poco más fácil. Dale un toque de sabor con granizados caseros: pica hielo, añade frutas ricas en agua y bajas en azúcar como la sandia y todo a la batidora. El resultado, una bebida fresca, hidratante, saludable y deliciosa. El agua de coco o el té negro con hielo también son especialmente hidratantes y sabrosos.

Bebidas de verano - Caldaria

Aumenta las raciones de frutas y verduras que tomas a diario y renuncia al alcohol. Si también se te pone cuesta arriba esto de los vegetales, las cremas frías son una delicia.

Para dormir

El calor puede ponernos de mal humor,incluso generarnos ansiedad. Uno de los motivos de este malestar es no descansar adecuadamente por el calor. Para mejorar este aspecto, te sugerimos que optes por sábanas de algodón en tu cama, que facilitan la transpiración de tu piel. Ventila correctamente tu dormitorio y evita encender la luz más de lo necesario. Apaga también tus dispositivos electrónicos.

También puedes recurrir a botellas térmicas con agua fría para, al menos, conciliar el sueño en el primer tramo de la noche. Los pulsos, la parte trasera de las rodillas y los pies son partes especialmente sensibles a la temperatura, si consigues refrescarlas todo tu cuerpo lo notará.

No des vueltas en la cama. Es muy posible que tengas que madrugar al día siguiente, pero quedarte en la cama no te va a ayudar a conciliar el sueño. Levántate, toma un poco de agua fresca e incluso date una ducha templada, ayudará a refrescarte y relajarte.

Los consejos de siempre

Por más que los escuchemos verano tras verano no está por demás que recordemos las recomendaciones más recurrentes para sobrevivir al verano. Evita hacer ejercicio o actividad física intensa en las horas centrales del día, las comidas copiosas, aprovecha las sombras, recurre al abanico y sobre todo, aprovecha todo lo positivo del calor y del verano. El invierno volverá y entonces lo echarás de menos.